sábado, 31 de octubre de 1970

10389. Mi primer contacto con una pista de atletismo en Madrid, fue en las instalaciones del SEU de la Ciudad Universitaria

Carrera de 400 metros lisos, por la calle 1 Blas
Foto: Velasco



7. Podíamos correr descalzos por la hierba

Fernández fue mi primer entrenador, si bien es cierto que durante muy poco tiempo. Él me dio el primer plan de entrenamiento escrito que tuve, el cual me pareció un regalo muy apreciado. Tuve muchas dificultades para poder realizar los tiempos tan exagerados que me había marcado. Las recuperaciones eran muy cortas y la intensidad de ejecución muy grande para un joven con unas facultades físicas como las mías. Enseguida me di cuenta de que no podría cumplirlo.
Me encanta entrenar, cuando corro experimento momentos de bienestar, alegría, júbilo, sobrecogimiento como quien escucha una buena pieza de música. El correr ha sido y es para mí una pasión que no ha envejecido con el paso del tiempo.
Yo era un chico bastante delgado y mi madre consideró que tendría que comer mucho para poder aguantar el ritmo de vida que llevaba: el trabajo diario y el entrenamiento intensivo a que me estaba sometiendo.
Habíamos traído almendras de Fuente Álamo, que mi padre partía en una piedra con un martillo.
Así es que yo empezaba las mañanas con un buen plato de almendras rociadas con abundante miel. Que recuerdos más agradables tengo todavía de aquellos ricos desayunos.
Por las noches cuando me iba a dormir también era costumbre tomar lo que llamaban “un ponche”, que era un huevo batido con leche y azúcar. Este no me gustaba nada.
Mi primer contacto con una pista de atletismo en Madrid, fue en las instalaciones del SEU de la Ciudad Universitaria. Esta tenía 300 metros de cuerda.
Fuimos con el deseo de realizar un buen entrenamiento en una pista de ceniza, sobre una distancia bien medida. En aquel escenario competiría yo bastantes veces en los años siguientes.
Guillermo Ferrero Centeno, entrenador del club Maratón, estuvo observando mi entrenamiento y recuerdo que se me acercó y me dijo que estaba entrenando demasiado fuerte, que lo que yo estaba haciendo no había cuerpo que lo aguantara.
Efectivamente, enseguida tuve que dejarlo y no pude acabar aquella paliza tan descomunal que me estaba dando.
Tenía que intentar hacer lo que mi entrenador me había dicho. Yo, por entonces, no tenía ningún conocimiento de atletismo y creo, que Pedro consideró que el entrenamiento que hacía a mi me vendría bien. Creo que él sobre valoraba mis facultades.
El césped de la parte interior de la pista era una delicia. Podíamos correr descalzos por la hierba. Todos lo hacíamos. Estaba muy cuidado por Teodoro, que era el encargado de las Instalaciones.
En aquella pista conocí a Juan García Vicente y a Santiago Mora Ávila, del club Perelada.
Juan, con su personalidad carismática y sus ojos penetrantes, me propuso que fichara por ellos. En la temporada siguiente firmé por el club de Paco Perela.
Cuando volví a mi casa, entré en solemne meditación, recordaba todo lo que me había pasado y las múltiples experiencias que había tenido. Una poderosa lucha interior hizo que me cuestionara si me encontraba en el camino correcto y con las personas adecuadas. Sin embargo, para entonces, ya había dado mis primeros pasos en el atletismo madrileño, y una nueva etapa llena de ilusión y esperanza acababa de surgir en mi vida...

Juana Pablos Acosta (Juana), corrió los 42 kilómetros y 195 metros en la Maratón de Londres en 2 horas 50 minutos y 41 segundos, el 20 de abril de 1986.

31 oct 1965

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5492. Caminaba de pared a pared, con paso tenaz, inquieto, con las manos en la espalda, la cabeza hacia adelante, inmerso en sus pensamientos, sin molestarse en mirarnos ni hacer el más mínimo gesto que indicase que se había percatado de nuestra presencia

5475. Tuvo que pasar algún tiempo hasta que descubrí que aquel cronómetro, de 1964, no funcionaba bien cuando se corría con él en la mano

5445. Lo veía y no podía creerlo, el cronómetro se había parado en 10 segundos y 6 décimas. El récord de España, que tenía José Luis Sánchez Paraíso, de Salamanca, estaba en 10.4

5416. Nos alojamos en un Hostal del centro, y en la primera ocasión que tuve convencí a mi tío y a mi primo para que me acompañaran a la Relojería

5405. Dejé, encima de la cama, la maleta de madera, que cuatro años antes me había hecho el carpintero de mi pueblo, para viajar a Barcelona

5401. Eran las siete de la mañana, del día dos de septiembre del año 1965, cuando mi padre y yo caminábamos en silencio por la calle Barón del Solar

70. A mi abuela Serafina el trabajo se le acumulaba y no llegaba a tiempo de atender a sus diez hijos varones

69. Pidieron reunirse con Pedro de la Cruz, el Juez Árbitro, para proponerle que se cambiara la salida, que se corriera a favor del viento

68. Las piernas me pesaban como el plomo. Los brazos los movía sin control. La alegría de irme solo la pagué muy cara. Ya era tarde para rectificar

64. “El boina” nos había dicho que si no marchábamos bien nos descalificarían. El juez Arbitro Nacional Fermín Bracicorto, nos iba a controlar

61. Al estar situado cerca de la Ciudad Universitaria y del INEF, era el lugar idóneo, cuando no queríamos bajar a la Casa de Campo

54. El bigotes ganó la partida y el Campeonato. El premio que obtuve fue un tablero de ajedrez que habíamos comprado entre todos los participantes

53. No quería nada más que correr frenéticamente hasta no poder más, enfrentándome a la soledad y a la reflexión del atleta que trabaja muy duro

52. A medida que el tiempo iba pasando la fatiga aumentaba y el cansancio se apoderaba de nosotros, pero teníamos que continuar como pudiéramos

41. Muchos rostros nos dejan una profunda huella y otros nos son totalmente indiferentes. Para mí Carlos Pérez de Guzmán fue una persona excepcional

38. Había un jugador que me tenía realmente fascinado, este era el cubano Capablanca, que se había proclamado Campeón Mundial en el año 1921

27. Me fui a dormir con la cabeza muy revuelta. Estaba convencido de que acaba de hacer historia, la historia de mi vida

25. No me voy a ir de CESA, como tampoco me he ido de CASA. Me llevaré muchos agradables recuerdos que espero me acompañen durante toda mi vida

24. Conseguimos un acercamiento que se rompió con la distancia y los nuevos compromisos y responsabilidades que yo adquirí en mi nuevo destino

23. Seguí bajando a entrenar al SEU y al INEF, ahora con más asiduidad, porque ya me sentía parte de un grupo que me arropaba y ayudaba

22. En la calle Barón del Solar de Fuente Álamo, mi abuelo Blas, padre de mi padre, le había dejado un trozo de bancal que tenía junto a la casa

20. En la “cuadra del boina” estaban Pedro Molero, Adolfo Gutiérrez, Arturo Santurde, Ángel Santana, Pepe Verón (el Maño), José Luis García…

19. Que abráis vuestros álbumes y me enviéis aquellas fotografías que guardáis como pequeños tesoros

15. Han pasado más de cuarenta años desde aquella primera visita al Cerro de los Ángeles. Atravesar la carretera de Andalucía no nos supuso dificultad

14. Tuvimos que enfrentarnos contra la indiferencia e incomprensión de la sociedad española de los años sesenta y setenta, nos llamaban locos

3 comentarios:

  1. Me alegro que te frenaran en su día para volver a levantar el vuelo. Un relato llenos de sentimiento, me ha encantado
    un saludo

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  2. minijuegos, me alegro de que te haya gustado y te agradezco mucho tú felicitación.
    Fueron unos años llenos de vivencias, muy importantes para mi, que ahora vuelvo a recordar y me siento feliz.
    Saludos.

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  3. Rugby y no le gusta?

    ver

    http://eboraguebijuvenil.blogspot.com

    Luis
    Salud

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